Tu generosidad ayuda a la parroquia a cumplir su misión
Nuestras iglesias son más que edificios. Son hogares para la oración, el culto, la misericordia, el aprendizaje, la amistad y el trabajo cotidiano de llevar a Cristo a los demás. Cada Misa, cada luz encendida, cada clase impartida, cada niño formado en la fe, cada familia acogida y cada persona atendida se sustentan en parte por la generosidad de los feligreses y amigos como ustedes.
Al dar, estás ayudando a esta parroquia a seguir siendo un lugar donde las personas puedan conocer a Cristo, crecer en la fe y encontrar un hogar espiritual acogedor. Estás apoyando tanto la labor visible de la Iglesia como los muchos actos ocultos de oración, servicio y cuidado que sostienen la vida parroquial todos los días.
Tu donación ayuda a apoyar la labor cotidiana y extraordinaria de la vida parroquial: la celebración de los sacramentos, la formación de niños y adultos, la atención a nuestra iglesia y a nuestros terrenos, la ayuda a los necesitados y los muchos ministerios silenciosos que a menudo pasan desapercibidos pero bendicen innumerables vidas.
Ya sea que su donación sea grande o pequeña, única o recurrente, marcará una verdadera diferencia. La donación constante es especialmente útil, ya que permite a la parroquia planificar de manera responsable y servir de manera constante.
Gracias por apoyar a su Iglesia Católica. Su generosidad fortalece a esta parroquia y nos ayuda a continuar con la obra que Dios nos ha confiado.


